viernes, 26 de marzo de 2010

Vigesimo sexto día: Los Na'vi



Los Na’vi son la única especie inteligente conocida fuera de la Tierra. Aunque su sociedad sea esencialmente neolítica, ellos han desarrollado una cultura intensa y compleja basada en una unión espiritual profunda y recíproca con su luna y su deidad, a la que llaman Eywa. Son grandes artesanos que celebran su unión con la naturaleza mediante historias, cantos, bailes y artesanía.

Son expertos cazadores y recolectores. En muchos aspectos, el cuerpo Na’vi es muy parecido al humano. Su estructura ósea está compuesta por carbono natural lo que los hace significativamente resistentes. Su aspecto físico puede resultar incluso hermoso según los estándares humanos. La cintura es estrecha y alargada. Los hombros son muy amplios, con la zona superior de la espalda en forma de V. El cuello es dos veces el de un humano y recuerda al de un masai o un watusi. Pero la musculatura está muy bien definida, sin dar lugar a un aspecto demacrado a pesar de las proporciones delgadas (tienen aproximadamente cuatro veces la fuerza de un humano). Sus ojos almendrados, como los de un felino, son grandes e hipersensibles a varios espectros de la luz. Para equilibrar su torso largo y sus piernas, los Na’vi tienen una cola parecida a la de un lémur: larga y prensil. Pueden desplazarse corriendo por la superficie o saltando de rama en rama entre las copas de los árboles.

La abundante flora y fauna de Pandora ha asegurado una población estable. Los estudios indican que el número de Na’vi ha permanecido notablemente consistente durante eones. El acceso extendido a los recursos naturales también ha ayudado a limitar (pero no a eliminar) la guerra entre los clanes Na’vi.

Aunque en los clanes Na’vi todos tienen voz en las decisiones, existen varios status de privilegio dentro del clan:

El primer lugar lo comparten tanto la Tsahik como el Eyktan del clan y son pareja de unión. El Eyktan es el líder del clan. Este honor se le concede a aquel que ha dominado la caza y el bosque, y conlleva muchas responsabilidades. La Tsahik se considera la líder espiritual y su voz tiene un peso elemental en las decisiones del grupo. En ocasiones la Tsahik desempeña el papel de líder del clan.

En segundo lugar están los maestros cazadores y los grandes guerreros, que instruyen a los más jóvenes del clan y los guían con sus sabias decisiones. Algunos de estos maestros pasan a formar parte de la guardia personal del Tsahik y el Eyktan. Sus armas están talladas con la madera más resistente del bosque.



El tercer lugar lo ocupan los guerreros que han superado la prueba de Iknimaya y han conseguido domar a un Ikran que, a diferencia de un Pa’li, se vincula a un sólo Na’vi para toda su vida.



El cuarto lugar lo engloba el resto del clan Na’vi, en el que cada uno desempeña su función; recolector, cazador, chamán… etc.

El último lugar es para los “salvajes” o “perdidos”. Suelen ser cazadores solitarios, perdidos en la selva o, en contados casos, expulsados de su clan. Son Na’vi muy peligrosos que han adoptado un comportamiento de animal salvaje para sobrevivir, guiándose instintivamente.

A simple vista, un humano podría pensar que la coleta Na'vi es una trenza de pelo larga y bastante ostentosa. Pero
este rasgo característico de la fisiología Na'vi es realmente un sistema intrincado de zarcillos neurales que pueden
conectarse con estructuras similares de otras formas de vida. Este vínculo (Tsahaylu) permite a los Na'vi sentir las
señales energéticas y cinéticas transmitidas por criaturas, plantas y hasta la luna. Esto también les permite acceder a la red neural que envuelve a la luna y por lo tanto, a la sabiduría colectiva de toda la vida de Pandora. Es difícil darle
a la coleta la importancia que merece para el bienestar espiritual y físico de los Na'vi. La utilizan a diario para conectarse con animales que son esenciales para el éxito y la protección del clan.



Los Na'vi pueden domar al Pa'li y al Ikran gracias al uso de la coleta, y en algunos casos excepcionales a otros animales más peligrosos.

Hay cientos de clanes Na’vi repartidos por Pandora. Algunos, como los Omaticaya, viven en árboles antiguos que miden de dos a tres veces más que las secuoyas terrestres, que una vez cubrieron el noroeste del Pacífico. La circunferencia de Arbolmadre tiene capacidad suficiente para alojar a docenas de miembros de un clan. El árbol tiene huecos naturales en los que los Na’vi duermen, comen, tejen, bailan y celebran su unión con Eywa. Como sucede con varios lugares sagrados de Pandora, Arbolmadre crece sobre un gran depósito de inobtanio.

Los Na’vi son criaturas monógamas que se emparejan de por vida. Su mecánica de reproducción es similar a la humana y a la de otros mamíferos de la Tierra, pero su fisiología única les ofrece un nivel de intimidad que no poseen los terrícolas. Los xenobiólogos creen que cuando un Na’vi encuentra a un compañero apropiado (lo cual puede llevarle años), ambos unen sus coletas para establecer una conexión emocional que dura toda la vida. Se piensa que la unión de coletas es un acto tanto erótico como profundamente espiritual, pero no conduce en sí a la reproducción.

Los cantos ocupan un papel importante en el corazón de los Na’vi. La historia de Pandora se preserva de dos modos: a través de la red neural de Eywa, que contiene los recuerdos de todas las cosas que vivieron y estuvieron vinculadas a ella; y en forma de narración y cantos. Al igual que los barcos irlandeses o los poemas épicos griegos, la historia de los Na’vi se cuenta, no se escribe, y a la gente no se le recuerda por las inscripciones de su tumba sino por las historias relatadas en los cantos del clan.

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